Más de 140 mil personas viven con VIH Sida en la Argentina

El Ministerio de Salud informó que 140.800 personas padecen la enfermedad, de las cuales el 65%, se atiende en hospitales públicos. Según ONUSIDA, para terminar con el sida, es necesario plantar cara a las desigualdades que lo agudizan.

El 1 de diciembre de cada año, el mundo conmemora el Día Mundial del Sida. El mundo se une para apoyar a las personas que conviven con el VIH y para recordar a las que han fallecido por enfermedades relacionadas con el sida.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación se informó que 140.800 personas viven con VIH en Argentina y que no se registra descenso en la mortalidad a causa del Sida, en la víspera del Día Mundial de lucha contra esa enfermedad.Desde el organismo indicaron además que el 65% de las personas diagnosticadas se atiende en el sistema de salud público.En tanto, no se registra descenso de la mortalidad, siendo el 20% de las defunciones personas jóvenes, menores de 34 años.Además, indicó que el diagnóstico tardío tiene una prevalencia del 30,1% y en promedio se notifican 5.300 personas con VIH cada año.Con respecto a la tasa de VIH cada 100.000 habitantes la provincia de Jujuy se encuentra en un 40,4%, seguido por Salta 28,1 y Tucumán con 16,7%.En relación a las infecciones, los datos son alarmantes, más del 98% se produce por relaciones sexuales sin protección. Por esta razón, en el Día Mundial del Sida se debe tomar conciencia y transmitir estos datos a jóvenes y adultos para que lo tengan en cuenta en el momento de mantener relaciones sexuales.

Desigualdades peligrosas

Las desigualdades que perpetúan la pandemia de sida no son inevitables; por supuesto que podemos abordarlas. En este Día Mundial del Sida, ONUSIDA insta a todos y cada uno de nosotros a abordar las desigualdades que están frenando el progreso para poner fin al sida.

El lema "Igualdad ya" es una llamada a la acción, cuyo objetivo último es promover que todos nos pongamos a trabajar en todas aquellas medidas prácticas que se ha demostrado que son necesarias para tratar las disparidades y ayudarán a acabar con el sida.

Los nuevos datos de ONUSIDA sobre la respuesta mundial al VIH revelan que durante los dos últimos años del COVID-19 y otras crisis mundiales, el progreso contra la pandemia del VIH ha sufrido un retroceso; los recursos se han reducido y, como resultado, hay millones de vidas en riesgo.

Quedan tan solo ocho años para alcanzar el objetivo de 2030 de poner fin al sida como amenaza para la salud mundial. Las desigualdades económicas, sociales, culturales y legales deben atajarse con urgencia. 

En una pandemia, la falta de equidad no hace sino exacerbar el peligro para todos. Para terminar con el sida, es necesario plantar cara a las desigualdades que lo agudizan. Los líderes mundiales deben actuar con un liderazgo audaz y responsable. Asimismo, todos nosotros, desde todos los rincones del mundo, debemos hacer todo lo posible para ayudar también a encarar las desigualdades.

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