Con la corrupción en el centro de la escena comenzó la carrera hacia octubre
Los libertarios envueltos en un escándalo no previsto. El impacto político del caso Spagnuolo en la figura de Javier Milei. Las repercusiones en la campaña electoral y la oportunidad que La Neuquinidad aprovechó para diferenciarse de los protagonistas de la grieta.
Esta semana, una serie de audios con la voz de Diego Spagnuolo, ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad, dieron marco al debate público en medio de la campaña electoral. Se trata de conversaciones en las cuales el ahora desplazado titular de la ANDIS desnuda un esquema de retornos entre proveedores de insumos para la salud y funcionarios del Estado Nacional. Pero el contenido de los audios no se queda allí. Spagnuolo nombra a Karina Milei y a "Lule" Menem entre los beneficiarios de la "recaudación". Dos nombres propios que forman parte del triángulo de hierro del gobierno libertario cuya prédica contra la "casta política corrupta" es una de las bases esenciales de su legitimidad. Sobre mojado, se desprende de los mismos audios que el propio presidente, Javier Milei, estaba al tanto de lo que ocurría.
El resto es conocido, la justicia libró más de una docena de allanamientos, secuestró teléfonos celulares y abrió una investigación a funcionarios y proveedores que nadie sabe a ciencia cierta dónde puede terminar. Más allá del proceso judicial, el impacto político se hizo sentir en las mediciones. Entre las encuestadoras que evalúan la imagen del presidente afirman que la caída de su imagen positiva alcanza entre 10 y 12 puntos porcentuales. Un impacto político pre - electoral que la casa rosada no encuentra como revertir. "Nadie sabe si hay más grabaciones" confiesan en off desde el círculo mileísta. Allí radica la dificultad para delinear una estrategia defensiva que hasta el momento se redujo a algunas tibias declaraciones del propio presidente en una intentona por atribuir todo lo que ocurra a operaciones típicas de campaña. Un recurso tenue frente a la contundencia de los hechos.
Si bien el golpe lo sufren esencialmente las fuerzas libertarias, la transparencia no es un tema cómodo tampoco para el pan - peronismo k. Con su máxima líder cumpliendo condena y un largo derrotero de funcionarios judicializados por malversar recursos públicos, el kirchnerismo aprovecha la ocasión con demasiados y evidentes límites discursivos. En una suerte del "muerto riendo del degollado", el debate sobre la corrupción incomoda a los dos polos de la grieta.
El problema derrama, desde luego, en los candidatos libertarios lanzados a la carrera electoral que se avecina. Sobre todo, en candidaturas sin peso propio que al interior de cada provincia depositan la mayor parte de sus expectativas en el "arrastre" que la ahora golpeada figura presidencial podría generar. Un cambio de escenario que llama a los estrategas de campaña libertarios a "desensillar hasta que aclare" y a poner en pausa los altivos discursos cargados de aquella superioridad moral que venía a dar la batalla cultural frente a "la casta". El silencio de los candidatos libertarios en el inicio de campaña fue público y notorio.
En la provincia de Neuquén, la oportunidad inmejorable la asumieron, ni lerdos ni perezosos, los candidatos de la Neuquinidad. El panorama se presentó inmejorable para relucir el camino recorrido por la gestión Figueroa en materia de transparencia. El candidato a senador Juan Luis "Pepé" Ousset selló su posición sobre el asunto recorriendo los avances de la gestión Neuquinizate en materia de austeridad y cuidado del recurso público. "No hay ninguna que sea tan contundente como la ley de ficha limpia de Neuquén" aseguró Ousset en clara alusión a la incorporación de funcionarios ejecutivos y a la figura de la probation como rasgos singulares que la ficha limpia neuquina contiene entre las exigencias para ejercer cargos públicos. Nada ingenuos, y sin entrar en críticas directas, los candidatos de la neuquinidad sacaron a relucir la tolerancia cero, la eliminación de gastos innecesarios y la austeridad en tanto ejes de gestión que contrastan con la triste y eterna discusión que kirchneristas y libertarios protagonizan a nivel nacional.
Lejos de todo pronóstico, la corrupción y la necesidad de transparencia inauguraron la agenda del primer tramo de campaña. Más allá de los resultados judiciales, se trata de un duro golpe a la gesta libertaria que presume entre sus banderas la lucha contra esa "casta corrupta que hay que desterrar". El kirchnerismo, sin demasiados galardones en la materia, intentará aprovechar el "mal de mucho consuelo de zonzos" para diluir su propio prontuario ante semejante oportunidad. Un primer round positivo para quienes fuera del enceguecido enfrentamiento nacional pueden lucir algún diferencial. En la provincia, punto para la neuquinidad que vio la oportunidad, tenía con qué, y la aprovechó.